Debo decir que no iba con demasiada expectativa. Conocíamos
algunas cosas de Londres por nuestros libros de inglés: nos sonaba el acento,
sabíamos que el tránsito va al revés, que llueve todo el tiempo y que los
colectivos son rojos y tienen dos pisos. Pero no nos imaginábamos todo lo que
había para hacer, y lo buena que estaba la ciudad!!
Frío y lluvia, pero una lluvia rara. Llueve de repente, y al rato
sale el sol, no siempre por supuesto, o por lo menos mientras nosotros
estuvimos, no paró de llover un maldito momento (estoy moderando un poco mi
léxico) aunque sea para sacar una linda
foto. Y como uno tiene pocos días para pasear, hay que abrigarse y salir.
Fundamental, viajero amigo, llevar una buena campera impermeable, paraguas,
cubremochilas, ropa térmica y de secado rápido, y calzado adecuado (no como mis
zapatillas agujereadas que me arruinaron la mitad de las vacaciones).
La Torre de Londres, una “ciudad” medieval donde viven menos de 30
personas, donde conservan un montón de cosas históricas (como armaduras,
armas..) y….las joyas de la corona!!! Por Dios, lo que son esas cosas! Hay que
verlo, sin dudas. También hay que pasar por el Tower Bridge (el puente de la
torre), el Big Ben (de día y de noche eh!),
Westminster y su abadía, el London Eye (esa vuelta al mundo que aparece
en las pelis) y el Buckingham Palace. Con
respecto a éste último, sabemos que su mayor atractivo es el cambio de guardia,
para lo cual hay que visitar las páginas de internet porque las guías que uno
tiene no siempre tienen la información correcta: conclusión, nos perdimos el
cambio de guardia. Impresentables.
Londres tiene de todo, desde negocios de marcas renombradas e
importantísimas, hasta mercados que tienen de todo (me quedé con las ganas del
Candem Market…para la próxima). Nuestros amigos se aventuraron en unas compras
y nos orientaron por dónde hacer lo mismo. Elegimos la calle de las tiendas de
electrónica, y Habemus cámara réflex!.
Sigue lloviendo mientras hacemos lo nuestro: caminar y caminar por
Picadilli Circus, Oxford street, Regend St. y Trafalgar Square (que es una
rotondita con un monumento, resumiendo. ) Y ya que vemos a todos con su vaso de café
para llevar circulando por las calles, nos camuflamos y adquirimos el nuestro.
Nos llama la atención que los lugareños parecen no afectarse por
la lluvia continua. Visten como gente normal, con polleras, chatitas, y ni
siquiera llevan paraguas o pilotos algunos. Se paran en el medio de la vereda
para leer un mensaje de texto, a la
vista sorprendida de nosotros cuatro, acobachados en algún techito esperando
que pare de llover. Alrededor del Támesis, y con una sensación térmica que roza
los 0 grados, les pinta salir a correr. En short y musculosa. Debajo de la
lluvia…También pasan por barcito y se toman su cerveza, también parados debajo
de la lluvia. Qué necesidad no?
Hay un montón de museos que no llegamos a recorrer. Hay algo
genial que tienen estos tipos y es que los museos son gratis. Hay museos de
arte, de historia, de ciencias…. Y en nuestro escaso tiempo visitamos el
British Museum. Divina la sala dedicada a los egipcios! Las momias, los
sarcófagos… Tanto en éste como en el resto de los museos de tooooodos los
países que visitamos, nos vemos invadidos por la presencia de esos seres, casi
personas diríamos, los alumnos de las escuelas. No los banco más, pero me
encanta que puedan estar viendo esas maravillas que tienen en su país. El Tate
modern museum es de arte moderno. A ese lo visitamos por fuera porque la lista
de cosas para visitar cada vez estaba más llena.
Otro de los buenos momentos: salimos a cenar con nuestro amigo
londinense Tim Moss, quien muy amablemente eligió un lugar bueno y barato para
probar alguno de sus platos típicos. Pasamos un excelente rato, y volvimos a
casa con la panza llena y muy contentos de habernos encontrado. Aprovecho para publicitar su libro!! Se llama: “How to Get to the North Pole:
and Other Iconic Adventures” ( http://thenextchallenge.org/books/) , ideal
para quien esté pensando en organizar sus próximas vacaciones en el Polo Norte,
o simplemente para quien disfrute de la lectura de algo que nunca va a poder
hacer en su vida, en inglés por supuesto.
Con la promesa de volver para seguir recorriendo esta maravillosa
ciudad, y después de una noche de sesión fotográfica para captar nuestros
lugares favoritos iluminados, nos abrigamos, abrimos el paraguas, y nos vamos a
la estación del Eurostar, un tren de alta velocidad (no a la velocidad de la
luz, como creyó mi amiga…) que a través del canal de la mancha, nos llevará a
nuestro próximo destino: Paris!!!
Contratiempo de por medio, como no podía ser de otra manera. Detector
de metales buchonea cuchillo comprado en Toledo de la mochila de Damián. Con su
mejor cara de nada, el muy inglés empleado, se calza unos guantes y se dispone
a vaciar los 15 kilos del contenido de la mochila, oliendo cada cosa que le
parecía sospechosa, por ejemplo, el mate, que llamativamente a esta altura del
partido todavía no sabe qué es. Lamentablemente la bolsa de la ropa sucia no
llegó a su bulbo olfatorio porque antes encautó el cuchillo, y pidiéndonos
muchas disculpas, con ese acento respetuoso pero que te la manda a guardar, nos
hizo despachar aparte el cuchillo, abonando la módica suma. Eighteen pounds,
dijo el muy hdp. Son 18 libras, que multiplicadas por 7 serían…..más de las que
quisiera pagar por llevarme algo que ya es mío. París me recibirá de pésimo
humor.
1 comentario:
ME encanta el blog! Y que bueno que disfruten mucho!!!!!
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